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CLÍNICA DENTAL
Daniel González Ochoa

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CLÍNICA DENTAL

Daniel González Ochoa


“Los fieles que concurren a la mezquita de Amr, en el Cairo, saben muy bien que el universo está en el interior de una de las columnas de piedra que rodean el patio central... Nadie, claro está, puede verlo, pero quienes acercan el oído a la superficie declaran percibir, al poco tiempo, su atareado rumor... la mezquita data del siglo VII; las columnas proceden de otros templos de religiones anteislámicas, pues como ha escrito Abenjaldún: En las repúblicas fundadas por nómadas, es indispensable el concurso de forasteros para todo lo que sea albañilería”. El Aleph, Jorge Luis Borges, 1945
Un local comercial en un edificio de vivienda colectiva de un ensanche contemporáneo es el punto de partida para la configuración de un sistema. En un “no lugar” el reto es configurar un lugar, una especie de “aleph” borgiano, salvando las distancias, una suerte de microcosmos con unas condiciones propias de ser.
Las necesidades del programa se descomponen en una serie de sub-espacios, cada uno posee una cualidad propia que lo diferencia y a la vez unas relaciones que lo conectan con el resto.
Una trama base de relaciones ancla cada uno de los sub-espacios, de modo que se genera una especie de tejido interconectado definido por la suma de cada uno de los elementos, evitando jerarquías lineales y generando una multidireccionalidad en las relaciones entre piezas.
El sistema se organiza en dos estratos, el primero, a la altura de la escala humana, establece las relaciones de funcionamiento entre cada estancia, controlando la accesibilidad, transparencia y relaciones entre piezas.
El segundo, desde el primer estrato hasta el techo, transparente, permite crear un espacio común continuo para todas los sub-espacios, una especie de éter o hilo conductor para el guión compartimentado en que se desarrollan las funciones.
El techo, de madera, funciona entonces como plano continuo unificador, materialización del concepto de “sistema” aglutina cada uno de los elementos formando un todo conexo, mantiene al tiempo la sutileza en su cualificación en función de la compartimentación inferior de las estancias, mediante la orientación de sus despieces.
Hacia el exterior, el sistema ofrece una piel dura, una especie de caparazón que ordena la sucesión de elementos estructurales mediante bandas de apoyo a las funciones de las salas.
La imagen desde fuera, se organiza a su vez en una sucesión de “escenas” encuadradando los sub-espacios interiores.
La permeabilidad interior-exterior, vuelve a repetir los estratos interiores, estableciendo un primer nivel translúcido y un nivel superior permeable.
Durante la noche, el sistema sordo de relaciones que se produce durante el día, se transforma en ruidoso, la luz establece un efecto de lienzos iluminados en los que se proyectan las “sombras chinescas” del interior.
Valdemoro, Madrid, España
Localización: Antonio Van de Pere, 21 a 35 / Valdemoro / Madrid
Propiedad: Francisco Lebreux Toboso
Arquitecto: Daniel González Ochoa
Aparejador: Ángel González Ochoa
Año de Proyecto: 2.009
Construcción: 2.010